Cuidar a un perro o un gato no comienza cuando aparece una enfermedad. Muchas de las decisiones que tomamos todos los días: qué comen, cómo protegemos su salud, cuánto ejercicio realizan o cuándo visitan al veterinario.   

 

Forman parte de algo mucho más importante: la prevención.

La medicina preventiva busca anticiparse a determinados problemas, identificar cambios oportunamente y establecer hábitos que favorezcan una vida saludable. Las recomendaciones veterinarias actuales consideran aspectos como revisiones periódicas, vacunación, control de parásitos, nutrición, salud dental, comportamiento y estudios diagnósticos como parte de un cuidado integral.

 

Y aunque algunas medidas requieren el acompañamiento de un médico veterinario, gran parte de la prevención comienza en casa. Conocer cómo come tu perro o gato, cuánto bebe, cómo duerme, su nivel habitual de actividad o incluso cómo son normalmente sus evacuaciones puede ayudarte a reconocer cuando algo cambia.

 

No se trata de preocuparnos constantemente, sino de conocerlos, observarlos y convertir pequeños cuidados en hábitos cotidianos.

 

1. La prevención comienza con sus revisiones veterinarias

Uno de los errores más frecuentes es acudir al veterinario únicamente cuando nuestro compañero presenta algún síntoma.

 

Las consultas preventivas permiten evaluar su estado general y detectar alteraciones que todavía podrían no ser evidentes en casa. Durante estas visitas pueden revisarse el peso y condición corporal, piel, pelaje, ojos, oídos, boca, corazón, sistema respiratorio, movilidad, alimentación y comportamiento, entre otros aspectos.

 

Las guías de atención preventiva de AAHA y AVMA consideran las revisiones físicas periódicas como uno de los pilares de la prevención y recomiendan adaptar su frecuencia a las necesidades individuales de cada perro o gato.

También es importante entender que las necesidades cambian con la edad.

 

Un cachorro o gatito requiere un seguimiento diferente al de un adulto. Durante los primeros meses se establece buena parte de su esquema inicial de vacunación, protección contra parásitos, nutrición y seguimiento del crecimiento.

 

Cuando llegan a una edad avanzada, las revisiones cobran todavía mayor relevancia. Algunos cambios relacionados con movilidad, peso, consumo de agua, comportamiento o actividad pueden aparecer progresivamente y confundirse con el envejecimiento normal.

 

Por eso, más que seguir exactamente la misma rutina durante toda su vida, lo ideal es ir adaptando sus cuidados conforme cambian sus necesidades.

 

Vacunación: una protección que debe mantenerse actualizada

Dentro de estas revisiones también es importante verificar el esquema de vacunación.

 

Las vacunas ayudan a prevenir enfermedades infecciosas potencialmente graves, pero el protocolo no necesariamente será idéntico para todos los animales. Las guías internacionales de WSAVA distinguen entre vacunas esenciales y aquellas cuya aplicación debe decidirse considerando factores como estilo de vida, ubicación geográfica y riesgo de exposición. Por eso es recomendable conservar su carnet y revisarlo periódicamente con el médico veterinario.

 

2. Mantén su protección contra parásitos

Pulgas, garrapatas y diferentes parásitos internos no solamente pueden generar molestias. Algunos pueden ocasionar enfermedades y otros tienen importancia zoonótica, es decir, pueden afectar también a las personas.

 

La prevención debe establecerse de acuerdo con factores como la especie, edad, peso, estilo de vida, región donde vive el animal y nivel de exposición. CAPC recomienda estrategias de protección contra parásitos durante todo el año y evaluaciones veterinarias periódicas. Esto es especialmente importante porque no necesitamos esperar a encontrar una pulga o una garrapata para comenzar a protegerlos.

 

Actualmente existen diferentes alternativas de protección y distintas duraciones, por lo que es importante seleccionar una opción apropiada para cada compañero y respetar sus indicaciones de uso.

 

Además, nunca debemos asumir que un producto para perros puede utilizarse también en gatos. Cada producto debe administrarse únicamente en la especie, rango de peso y condiciones para las cuales está indicado.

 

La protección también debe acompañarse de buenos hábitos en casa. Mantener limpios sus espacios, lavar periódicamente camas y textiles, recoger las heces y revisar el pelaje después de paseos por lugares con vegetación son acciones sencillas que complementan la prevención.

 

3. Alimentación, hidratación y peso: tres cuidados que van juntos

La salud también se construye todos los días dentro de su plato.

Una alimentación adecuada debe proporcionar los nutrientes necesarios de acuerdo con la especie, edad y etapa de vida. Las necesidades nutricionales de un cachorro no son las mismas que las de un perro adulto, y tampoco podemos alimentar a un gato como alimentaríamos a un perro.

 

Pero no solamente importa qué comen, sino también cuánto comen.

Mantener una condición corporal adecuada forma parte del cuidado preventivo. Las guías veterinarias incluyen la evaluación del peso y la nutrición dentro de los aspectos que deben revisarse periódicamente.

Medir las porciones, moderar los premios y evitar ofrecer alimentos humanos sin comprobar primero que sean seguros puede hacer una diferencia importante.

 

También debemos prestar atención a los cambios.

Si tu perro o gato comienza repentinamente a comer considerablemente menos o más de lo habitual, pierde peso sin una explicación aparente o modifica su relación con el alimento, es conveniente comentarlo con su veterinario.

 

El agua también cuenta

Perros y gatos deben tener acceso permanente a agua limpia y fresca.

En temporadas cálidas debemos prestar todavía más atención a la hidratación, pero este cuidado es importante durante todo el año.

En gatos puede ser útil distribuir varios recipientes con agua en diferentes lugares de la casa o utilizar fuentes cuando muestran preferencia por el agua en movimiento. Dependiendo del paciente, incorporar alimentación húmeda también puede contribuir a incrementar la ingesta total de agua.

Además de mantenerlos hidratados, conocer aproximadamente cuánto beben normalmente puede ayudarnos a detectar cambios.

 

Beber considerablemente más agua de manera persistente, por ejemplo, es una señal que merece comentarse con el veterinario, especialmente si viene acompañada de cambios en la cantidad de orina, apetito, peso o comportamiento.

 

4. Cuida lo que también puedes observar en casa

La convivencia diaria nos ofrece muchas oportunidades para revisar a nuestros compañeros sin convertirlo en una exploración médica.

Mientras los acaricias, cepillas o juegas con ellos puedes observar su piel y pelaje.

 

Presta atención a la aparición de zonas sin pelo, enrojecimiento, heridas, costras, descamación, bultos, lamido excesivo o rascado constante. También puedes revisar sus orejas y consultar al veterinario si detectas secreciones abundantes, mal olor o sacudidas frecuentes de cabeza.

 

Las uñas también deben vigilarse y recortarse cuando sea necesario, ya que un crecimiento excesivo puede generar molestias e interferir con el apoyo normal.

 

No olvides su boca

La salud dental suele pasar desapercibida hasta que aparece un problema evidente. El mal aliento persistente, encías inflamadas, acumulación de sarro, dificultad para masticar o molestias al tocar la boca justifican una valoración.

 

La higiene oral preventiva puede incluir cepillado dental, productos específicos para perros y gatos y revisiones veterinarias periódicas. Nunca deben utilizarse automáticamente productos de higiene dental diseñados para personas.

Una buena idea es acostumbrarlos desde pequeños y de manera gradual a que podamos revisar sus dientes, tocar sus orejas, observar sus patas y cepillar su pelaje. Esto facilita enormemente sus cuidados durante toda la vida.

 

5. Una vida saludable también necesita movimiento y estimulación

La prevención no se limita a vacunas, alimentación o consultas veterinarias.

La actividad física y la estimulación mental también forman parte de una buena calidad de vida.

 

Para los perros, los paseos representan mucho más que una oportunidad para hacer ejercicio. Oler, explorar y conocer diferentes ambientes también proporciona estimulación.

 

No todos necesitan la misma cantidad de ejercicio. La actividad debe adaptarse a la edad, tamaño, condición física y estado de salud de cada perro.

 

Con los gatos ocurre algo similar, aunque su actividad suele desarrollarse principalmente dentro de casa. Jugar con ellos, ofrecer rascadores, juguetes interactivos, lugares elevados y espacios donde puedan esconderse favorece la expresión de comportamientos naturales.

 

Incluso podemos utilizar parte de sus premios o alimento dentro de juguetes interactivos para estimular conductas de búsqueda.

 

También debemos prestar atención a cambios importantes de comportamiento.

 

Un gato que repentinamente comienza a esconderse más, un perro que ya no quiere realizar sus paseos habituales o un compañero que comienza a mostrarse irritable puede estar comunicando que algo ha cambiado.

 

No siempre se trata de un problema de comportamiento: el dolor y algunas enfermedades también pueden modificar la forma en que un animal actúa.

 

6. Conocerlos es una de las mejores herramientas de prevención

Nadie convive con tu perro o gato exactamente como tú.

Por eso, además de todas las medidas preventivas, existe una herramienta especialmente valiosa: saber qué es normal para ellos.

Observa regularmente:

  • cuánto comen y beben;
  • cómo son sus evacuaciones;
  • cómo caminan y se mueven;
  • cuánto duermen;
  • cómo interactúan contigo;
  • cómo se encuentra su piel y pelaje;
  • si mantienen su peso;
  • y si continúan realizando las actividades que normalmente disfrutan.

No es necesario revisar todo diariamente como si se tratara de una lista de tareas. Con la convivencia, muchas de estas observaciones se vuelven naturales.

 

Lo importante es reconocer aquellos cambios que persisten o aparecen repentinamente. Vómitos o diarrea persistentes, dificultad para respirar, pérdida inexplicable de peso, problemas para caminar, cambios importantes en el consumo de agua, dificultad para orinar, dolor, decaimiento marcado o alteraciones importantes del comportamiento requieren valoración veterinaria.

 

Detectar cambios oportunamente es precisamente una de las principales ventajas de mantener una estrategia preventiva.

 

El cuidado preventivo se construye todos los días

No existe una sola acción capaz de mantener saludable a un perro o un gato.

Es la combinación de pequeñas decisiones la que construye una buena rutina: mantener sus revisiones veterinarias y vacunas actualizadas, protegerlos frente a parásitos, ofrecer una alimentación apropiada, cuidar su hidratación, mantenerlos activos, atender su higiene y observar los cambios que puedan aparecer.

 

Tampoco existe un plan idéntico para todos. Un cachorro tiene necesidades diferentes a las de un adulto; un gato que vive exclusivamente dentro de casa puede tener riesgos distintos a otro con acceso al exterior; y un compañero senior probablemente necesitará un seguimiento más estrecho.

 

Por eso, prevenir también significa aprender a adaptar nuestros cuidados conforme ellos cambian.

 

En La Tienda de Sugar creemos que cuidar no debería comenzar cuando algo está mal. Queremos acompañarte también en esos pequeños cuidados que realizas todos los días.

 

En latiendadesugar.com puedes encontrar productos para complementar las rutinas de cuidado de perros y gatos y elegir opciones de acuerdo con las necesidades de tu compañero de vida. Porque muchas veces cuidar significa algo tan sencillo como estar pendientes hoy para ayudarlos a mantenerse bien mañana.

 

Fuentes de consulta

·      American Animal Hospital Association. (2019). 2011 AAHA/AVMA preventive healthcare guidelines. American Animal Hospital Association. https://www.aaha.org/resources/2011-aaha-avma-preventive-healthcare-guidelines/

·       American Animal Hospital Association. (2019). 2019 AAHA dental care guidelines for dogs and cats. American Animal Hospital Association. https://www.aaha.org/resources/2019-aaha-dental-care-guidelines-for-dogs-and-cats/

·       Companion Animal Parasite Council. (2025). General guidelines for dogs and cats. Companion Animal Parasite Council. https://capcvet.org/guidelines/general-guidelines/

·       World Small Animal Veterinary Association. (2024). 2024 guidelines for the vaccination of dogs and cats. Journal of Small Animal Practice. https://wsava.org/wp-content/uploads/2024/04/WSAVA-Vaccination-guidelines-2024.pdf

·       American Animal Hospital Association. (2019). 2019 AAHA canine life stage guidelines. Journal of the American Animal Hospital Association, 55, 267–290. https://www.aaha.org/resources/life-stage-canine-2019/life-stage-canine-2019-2/