Cuando un cachorro o un gatito llega a casa, comienza una etapa llena de primeras veces: su primer paseo, el primer juguete favorito, las primeras travesuras y, poco a poco, la creación de nuevas rutinas.
Con el paso de los años muchas cosas cambian. La energía puede disminuir, aparecen nuevas necesidades y aquellas pequeñas costumbres que construimos juntos terminan convirtiéndose en parte de nuestra vida.
Nuestro perro o gato crece, pero también lo hace el vínculo que tenemos con él.
Acompañarlo durante sus diferentes etapas significa entender que sus necesidades físicas, emocionales y de cuidado no serán siempre las mismas. En perros, por ejemplo, las guías de la American Animal Hospital Association (AAHA) señalan que la etapa de vida influye en aspectos como nutrición, comportamiento, actividad, cuidado preventivo y seguimiento veterinario.
Por eso, crecer juntos también implica aprender a cuidarlos de una manera diferente en cada momento.
Los primeros años: cuando comienza a construirse la confianza
Durante los primeros meses de vida, cachorros y gatitos están descubriendo prácticamente todo lo que existe a su alrededor.
Para nosotros puede ser simplemente una aspiradora, una visita o un paseo. Para ellos puede tratarse de una experiencia completamente nueva.
En esta etapa, las experiencias positivas, el juego, la socialización adecuada, el manejo amable y las rutinas ayudan a construir las bases de nuestra relación. En perros, la AAHA destaca precisamente la socialización, el entrenamiento y la estimulación apropiada como aspectos importantes durante las primeras etapas de vida.
Con los gatos ocurre algo similar, aunque debemos adaptarnos a su naturaleza. El juego es una excelente oportunidad para proporcionar actividad y estimulación, además de contribuir al desarrollo del vínculo con su tutor.
Aquí comienza algo que continuará durante toda su vida: aprender a conocernos mutuamente.
La etapa adulta: la convivencia se convierte en complicidad
Conforme pasan los años, comenzamos a conocer perfectamente muchas de sus señales.
Sabemos cuándo nuestro perro quiere salir simplemente por la manera en que nos observa. Reconocemos cuándo nuestro gato quiere jugar, cuándo busca compañía y cuándo prefiere descansar tranquilamente.
En la etapa adulta, el vínculo humano-mascota suele estar acompañado por rutinas mucho más establecidas. El paseo de cierta hora, el momento de juego, su lugar favorito para dormir o esa manera particular de pedir atención forman parte de una historia que se construye diariamente.
Pero que nuestro compañero sea adulto no significa que deje de necesitar actividad física, estimulación mental, juego, interacción y nuevas experiencias. En perros adultos, mantener ejercicio, estimulación mental y cuidados veterinarios periódicos continúa siendo importante.
En gatos, establecer momentos cotidianos de juego también puede favorecer su actividad y calidad de vida.
Cuando llegan las canas: acompañarlos también significa adaptarnos
Quizá uno de los cambios más significativos ocurre cuando comenzamos a notar que nuestro compañero ya no tiene la misma energía.
Puede caminar más despacio, dormir durante más tiempo o simplemente preferir actividades diferentes.
Y aquí aparece una de las partes más importantes del vínculo: aprender a quererlos también desde sus nuevas necesidades.
En perros senior, las recomendaciones veterinarias incluyen prestar mayor atención a cambios en movilidad, comportamiento, condición corporal, alimentación y posibles modificaciones necesarias en el hogar. La AAHA también recomienda revisiones veterinarias más frecuentes durante esta etapa.
Envejecer no significa necesariamente dejar de jugar, pasear o disfrutar. Muchas veces significa simplemente hacerlo de otra manera.
Un paseo puede hacerse más corto. Un juego puede volverse más tranquilo. Su cama puede necesitar ser más cómoda y algunos espacios del hogar pueden requerir adaptaciones.
Lo importante es observarlo.
Si notas cambios importantes en apetito, movilidad, comportamiento, sueño, consumo de agua, peso o cualquier otra conducta habitual, es recomendable acudir con un médico veterinario. No todos los cambios deben atribuirse simplemente a la edad.
¿Cómo fortalecer el vínculo durante toda su vida?
No existe una única manera de construir una buena relación con un perro o un gato. Cada individuo tiene su propia personalidad, preferencias y necesidades.
Sin embargo, existen pequeños hábitos que podemos mantener durante los años:
Dedica tiempo de calidad. Jugar, pasear, acariciar o simplemente compartir un momento tranquilo puede formar parte de su rutina.
Adapta las actividades a su edad. Un cachorro, un adulto y un senior tienen capacidades y necesidades diferentes.
Conoce su lenguaje. Observar su postura, comportamiento y forma de comunicarse ayuda a comprender cuándo disfruta una actividad y cuándo necesita espacio.
Mantén el juego y la estimulación. No deberían desaparecer cuando llega la edad adulta. Simplemente deben adaptarse.
Cuida su salud durante todas las etapas. Las revisiones veterinarias y el cuidado preventivo permiten ajustar sus necesidades conforme envejece.
Disfruta las rutinas. Muchas veces el vínculo no se construye únicamente en los grandes momentos, sino en aquello que repetimos todos los días.
Ellos cambian, nuestra manera de cuidarlos también
La etapa de cachorro o gatito puede parecer interminable cuando estamos viviendo las primeras travesuras, pero un día descubrimos que aquel pequeño compañero ya conoce perfectamente nuestros horarios, nuestras rutinas e incluso algunas de nuestras emociones.
Y nosotros también hemos aprendido mucho sobre él.
La evidencia sobre la interacción humano-animal continúa evolucionando y sus efectos pueden variar entre personas y animales; aun así, las relaciones con nuestros compañeros pueden aportar compañía y formar parte importante de nuestra vida cotidiana.
Por eso, acompañar a un perro o gato durante toda su vida significa mucho más que verlo crecer. Significa aprender a cambiar con él, reconocer sus nuevas necesidades y continuar construyendo una relación basada en confianza, respeto y cuidado.
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Porque pueden cambiar sus juguetes, sus rutinas y hasta aparecer algunas canas, pero hay algo que también crece con los años: la historia que construimos juntos.
Fuentes de consulta | APA 7.ª edición
American Animal Hospital Association. (2019). 2019 AAHA canine life stage guidelines. https://www.aaha.org/resources/life-stage-canine-2019/
American Animal Hospital Association. (2019). Life stage checklists. https://www.aaha.org/resources/life-stage-canine-2019/life-stage-checklist/
American Animal Hospital Association. (2024). The journey of a lifetime: Understanding your dog's life stages. https://www.aaha.org/resources/the-journey-of-a-lifetime-understanding-your-dogs-life-stages/
National Institutes of Health. (2018). The power of pets: Health benefits of human-animal interactions. NIH News in Health. https://newsinhealth.nih.gov/2018/02/power-pets
The Ohio State University College of Veterinary Medicine. (s. f.). Increasing the activity. Indoor Pet Initiative. https://indoorpet.osu.edu/cats/problem-solving/increasing-activity
